domingo, 17 de enero de 2016

Una reflexión ante PODEMOS y sus críticos

Se critica a una diputada porque amamanta a su hijo en el Congreso. Me encanta que una madre dé el pecho a su hijo, con normalidad, en una iglesia, en el Congreso o donde sea.

Se critica a algunos parlamentarios porque van en bici a las Cortes. A mí me gusta ir en bici y me gusta que vayan en bici.

Se ha criticado a algunas diputadas y diputados por su corte de pelo y su forma de vestir. Ni el hábito hace al monje, ni el traje (ni las rastas) al buen político.

También se les acusa de ser asamblearios, como si dialogar y tomar entre todos las decisiones fuera mejor que el dedazo. ¡Ojalá sean y seamos tan participativos como ellos dicen ser!

Todo esto es discutible, sin duda, pero no me parece preocupante; por eso no entiendo ni comparto tantas críticas viscerales como he escuchado estos días.

En cambio, me parece significativo y me preocupa escuchar o leer, una y otra vez, mensajes mesiánicos: "nunca más un país sin su gente" o "llegó el momento para el que nacimos". ¿Hasta ahora la gente no ha tenido sus representantes dentro del Congreso de los diputados y ahora sí? ¿La historia de la democracia en España comenzó ayer? Por favor.

No me gustan los políticos mesías, ni los clérigos mesías, ni los periodistas mesías. Mi pobre experiencia es que para cumplir su "misión" son capaces de casi todo.

¡Ojalá estos mensajes sean sólo palabras! ¡Ojalá la capa de la humildad vaya cubriendo todos los escaños de las Cortes y toda nuestra piel de toro!

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