miércoles, 27 de enero de 2016

Reflexiones ante la corrupción

Como tantos ciudadanos, siento repulsión y tristeza ante la corrupción como vamos conociendo. Y muchas veces, también ahora, tengo la impresión de que en nuestra sociedad tenemos muchas dificultades para entender el mal, en general, y la corrupción, en particular. Y rara vez se vence aquello que no se entiende.

1. Una primera dificultad puede ser no reconocer, junto a la bondad natural de cada persona, esa inclinación al mal que todos sentimos, en mayor o menor medida, y que puede crecer muchísimo, si no luchamos por neutralizarla. Donde hay personas hay mucha bondad y también una buena dosis de maldad y, por tanto, corrupción. Eso es así en todos los grupos sociales. Y quien lo niega o no ve o no quiere ver.

2. Si reconocemos está inclinación al mal, lo inteligente es actuar en consecuencia y, por tanto, arbitrar las medidas necesarias para que esa tendencia no contamine el conjunto, para que la corrupción no se convierta en moneda de uso corriente. Desgraciadamente, esas medidas no siempre se han tomado o no han sido eficaces y podemos hablar de una corrupción estructural en no pocas instituciones públicas y partidos.

3. Pero no basta con medidas legales, es muy importante que nuestras familias y nuestra sociedad inviertan más tiempo y más dinero en educar el corazón y la conciencia. A veces parece que nos importa más que los jóvenes sepan tecnología e inglés que sean sabios y fuertes para escoger el bien y rechazar el mal. Además, deberíamos revalorizar palabras como bondad, verdad, ética, moral... en vez de dar a entender, en nuestras conversaciones particulares y en no pocas manifestaciones "culturales" que "ser malos" es de listos y "ser buenos", de idiotas.

lunes, 18 de enero de 2016

Sobre belenes y Reyes

Ahora que ya han pasado las fechas navideñas, sin ánimo de polemizar, quisiera compartir algunas reflexiones que he ido rumiando estos días:

¿Por qué puede parecer no adecuada para los espacios públicos la imagen de un bebé indefenso, hijo de unos padres pobres, nacido en un establo y recostado en un pesebre? ¿Es una imagen obscena, peligrosa, reaccionaria, progresista...? ¿A quién puede perjudicar?

¿Por qué en algunos lugares se ha llegado al mal gusto en las cabalgatas de reyes, jugando no sólo con sentimientos religiosos, sino también con la ilusión de los más pequeños? ¿Vamos tan sobrados de esta magia en nuestra sociedad como para permitirnos estas licencias?

domingo, 17 de enero de 2016

Una reflexión ante PODEMOS y sus críticos

Se critica a una diputada porque amamanta a su hijo en el Congreso. Me encanta que una madre dé el pecho a su hijo, con normalidad, en una iglesia, en el Congreso o donde sea.

Se critica a algunos parlamentarios porque van en bici a las Cortes. A mí me gusta ir en bici y me gusta que vayan en bici.